Acercarse con oídos desnudos al segundo álbum de Angine de Poitrine es una experiencia singular. Si uno no conoce su música de antemano, el abanico que se despliega es desconcertante, hipnótico y adictivo. El primer minuto de “Fabienk”, donde parece que asistimos a la puesta en marcha de un vehículo extraterrestre, desde la arrancada hasta que adquiere máxima velocidad, es suficiente para advertir que estamos ante a un disco fascinante.
En su propia cosmogonía, Khn y Klek de Poitrine son dos viajeros del espacio-tiempo fascinados por los perritos calientes, las pirámides y el rock and roll. Escondidos detrás de sus absurdas máscaras, el dúo entrega en Vol. II un arrollador muestrario de math-rock instrumental veloz y preciso, donde funk, jazz, rock y música experimental se entretejen, conformando un cóctel que puede remitir a Battles, John Scofield, Primus o King Gizzard & the Lizard Wizard. Una orquesta mantra-rock dadá pitago-cubista, en sus palabras.
Febriles, disonantes y en constante metamorfosis, las canciones desafían las estructuras habituales del rock y juegan con compases poco frecuentes (10/4 en «Mata Zylek» o 7/4 en «Fabienk», por ejemplo). Para sortear la limitación intrínseca a ser un dúo, Khn usa una guitarra-bajo de doble mástil, hecha a medida por un luthier de su Québec natal, con trastes microtonales. Esto pone a disposición de sus dedos notas adicionales que no «existen» en los instrumentos occidentales, pero sí son propias de otras sonoridades —»Uztp», con sus aires zíngaros, es buena muestra de ello—. En directo, Khn activa, con sus pies desnudos y una pericia asombrosa, las pedaleras con las que crea intrincados loops, alternando guitarra y bajo sin descanso. Detrás de un set de batería austero, Klek aporta músculo y una precisión quirúrgica más propia de un batería de jazz. Un golpeo firme o con swing muta las canciones rock en funk, disco o techno al instante.
En «Mata Ziklek», las similitudes con King Gizzard and the Lizard Wizard se hacen más que patentes, mientras que en «Angor» suenan como Led Zeppelin con anfetaminas. En conjunto, los seis temas del álbum forman una colección de canciones brillante, intensa, y hasta bailable y divertida, que les abre las puertas tanto a festivales de jazz como a festivales de rock más pesado.
A día de hoy, queda por saber cuánto tiempo podrán mantener su identidad en el anonimato tras el reciente y fulgurante éxito de su directo para el canal de Youtube de KEXP. Aunque en realidad, como reza su lema: «All of which mostly matters to humans. Angine de Poitrine, for their part, are just happy to play rock’n’roll«.
