Aunque gran parte de mi música fue al principio compuesta en soledad, solo alcanzó su forma final como resultado de su ejecución en directo. Igual que con el jazz y los músicos de folk, la idea era arrojarlo todo en el crisol de un concierto, para ver si se hundía, flotaba o incluso echaba a volar.
Cómo Funciona La Música – David Byrne
Paul McCartney publicó disco hace una semana, Ringo Starr en abril y los Rolling Stones lo harán en julio. Artistas que sacaron sus primeros álbumes hace 60 años siguen en activo y el mundo aún presta atención. Aunque, desde el máximo respeto y admiración, parece que lo haga como quien escucha a un anciano para averiguar si ha perdido la razón o todavía se puede escuchar.
Mientras tanto, David Byrne, unos años más joven, lleva décadas instalado en la vanguardia y parece vivir una eterna juventud, alimentado por su inmensa creatividad y su afán de exploración. Repasamos su carrera en CODA.
Talking Heads
El grupo liderado por David junto a Chris Frantz y Tina Weymouth, compañeros de la Escuela de Diseño de Rhode Island, comenzó su andadura en la escena punk y new wave de Nueva York en 1975, cuando dieron su primer concierto como teloneros de los Ramones en el mítico CBGB1. Desde esta sala, fundamental para la escena neoyorquina, artistas como Blondie, Television, Patti Smith o los ya mencionados capitanearon esta revolución.
Adalides del art-rock, el grupo, ya convertido en cuarteto, publica ‘77 (1977) y comienza a trazar su propio camino. Quien haya disfrutado de bandas como Franz Ferdinand y otros coetáneos del indie-rock bailable encontrará aquí la partida de nacimiento de estos grupos. Su material genético comienza a tomar forma: la construcción de canciones inmensas como los rascacielos de la ciudad que las ven nacer a partir de los mimbres más básicos: armonía, melodía y, sobre todo, ritmo.
La incorporación de Brian Eno como productor en el siguiente disco, More Songs About Buildings and Food (1978) —inmerso simultáneamente en la producción de la icónica trilogía de Berlín de Bowie— añade nuevas capas de complejidad y experimentación a su música. El punk se camufla en funk en canciones como «Found a Job«.
En el umbral de los 80, la angustia y la perplejidad con la que se enfrentan al mundo se traduce en un álbum más sombrío como es Fear of Music (1979), que alberga la irresistible «Life During Wartime«, secundaria en un cancionero tan espléndido, pero de actualidad en el convulso mundo pospandemia.
El grupo se encuentra listo para mudarse a una zona más popular y en Remain In Light (1980) llega su momento. Los polirritmos africanos inspirados por Fela Kuti y la guitarra de David Byrne ejecutando el left-hand muting para construir melodías casi a partir del silencio, plantan las raíces del dance-rock que explotaría a principios de este siglo en la misma ciudad. Las canciones habitan en la asimetría del ritmo y en la síncopa del funk. Un hit como «Once in a Lifetime» solo pone la guinda al que puede ser considerado su mejor trabajo.
Su siguiente álbum, Speaking in Tongues (1983), es su asalto definitivo a las listas de éxitos («Burning Down The House» y «This Must Be The Place» abren y cierran el disco respectivamente) y la gira posterior recoge los frutos, con una puesta en escena deslumbrante, como se recoge en el documental en directo Stop Making Sense.
Stop Making Sense
Aclamado por muchas voces como el mejor concierto documental (puede mirar a los ojos a The Last Waltz o Woodstock), la quintaesencia del grupo está aquí. Dirigido por Jonathan Demme unos años antes de El Silencio de Los Corderos, la construcción del relato de cada canción es abrumadora. Cada tema, una escenografía propia, austera y fascinante. A lo largo del metraje abundan los momentos icónicos como el traje XXXXL de David, los bailes epilépticos o la inspiración kabuki. La teatralidad de «Once In A Lifetime«, la intimidad de «This Must Be The Place» o la energía contagiosa de la banda en «Life During Wartime«, elevan las canciones más allá de su significado original.
Inspirado como nunca, David atrae las miradas del público para anticiparles que algo especial va a suceder y, cuando los tiene cautivados, los toma de la mano para explorar juntos un nuevo mundo.
En solitario y bien acompañado
Mediada la década, con David compaginando la banda con innumerables proyectos audiovisuales, discos en solitario, BSO o su memorable colaboración con Brian Eno en My Life in the Bush of Ghosts —vanguardia pura, pionero en el uso de samples y loops—, la actividad de la banda comienza a decaer y Talking Heads anuncia su separación en 1991.
Incombustible, desde 1977 David ha publicado 31 discos con la banda, en solitario, o compartiendo créditos con ilustres como St. Vincent, Brian Eno, Caetano Veloso o Ryuichi Sakamoto (con quien ganó el Óscar a la mejor BSO por El Último Emperador).
Hoy, en el año 2026, se encuentra de gira presentando Who Is the Sky? (2025). Si hace unos meses deslumbraba con su Tiny Desk para NPR (13 personas en la pequeña redacción de la radio), hace solo unas semanas encabezaba el escenario secundario de Coachella con una escenografía revolucionaria, una vez más. Sobre un escenario diáfano, al amparo de inmensas pantallas como paredes de un cubículo, la uniformada banda, interpreta, baila y se mueve por el espacio sin cesar, con sus instrumentos al hombro (incluidos teclados y percusionistas), como en una metáfora de su propia trayectoria, siempre en movimiento.
A sus 74 años, David Byrne sigue arrojando canciones al crisol de los conciertos, y no solo no se hunden y flotan, sino que vuelan muy alto.
- Donde también Daniel Johnston grabó en directo parte de su álbum 1990 ↩︎
