El Tintero – 1er Trimestre 2026

El Tintero es el post trimestral en el que recopilamos los álbumes que todavía no habíamos destacado, pero que son paradas más que recomendables en tu radar musical.

Bill Callahan: My days of 58

Hay una especie de liturgia ritual en ponerse un café por la mañana y escucharse un disco aún con los ojos a medio abrir. Este es uno de esos discos que encaja a la perfección en ese momento. A sus casi 60 años, el ex-Smog entrega uno de sus trabajos más autobiográficos y sólidos. My Days of 58 explora con serenidad temas como la paternidad y el paso del tiempo, utilizando un lenguaje inusualmente explícito en su carrera. Desde la apertura con “Why Do Men Sing”, Callahan reflexiona sobre el impulso creativo frente a la finitud, marcando un tono confesional que guía todo el álbum. Musicalmente, el disco se apoya en un folk-americana sobrio y elegante, donde su inconfundible voz barítona brilla entre arreglos de pedal steel y saxos. Destacan piezas como “Empathy” y la introspectiva “The Man I’m Supposed to Be”, que refuerzan un conjunto minimalista pero rico en matices. Es un trabajo ideal para la calma doméstica; un ejercicio de sabiduría cotidiana que confirma a Callahan como un narrador imprescindible de la madurez.


Comic Sans: Todas las cosas que nos salieron mal

No por esperado es menos especial, pero Comic Sans han facturado (otra vez) un disco donde la vulnerabilidad emocional y la precisión técnica colisionan con una fuerza asombrosa en ese choque entre midwest emoy pop punkmarca de la casa. En Todas las cosas que nos salieron mal, el cuarteto donostiarra mantiene su sonido mediante una producción mucho algo más pulida y expansiva, donde las guitarras entrelazadas siguen siendo las protagonistas de la función, combinándolo con melodías pop guiadas por unas letras que atraviesan los grandes éxitos de los errores de juventud.“Cosas que salen mal”, “He descubierto mi silla favorita”, “Gasolina mutante” destacan en un trabajo que no solo se basa en diseccionar el fracaso, sino que lo convierte en himnos de catarsis colectiva, complejos en estructuras, pero directos al corazón.


Converge: Love Is Not Enough

Siete años después de su último asalto, Converge regresa con su decimotercer álbum, Love Is Not Enough. En un género a menudo asfixiado por producciones digitales, la banda de Kurt Ballou apuesta por un sonido orgánico y crudo, recuperando la esencia del metalcore más auténtico. El disco es una bocanada de aire fresco que se aleja de lo artificial para centrarse en la pegada directa de sus instrumentos. El álbum expande su ADN mathcore hacia el thrash y el grindcore en cortes como “Bad Faith” o “To Feel Something”, aunque alcanza su cénit emocional en el sludge denso de piezas como “We Were Never the Same”. En apenas media hora, Converge entrega un trabajo conciso y abrasivo que confirma su estatus. Es una victoria para el género: una «somanta de palos» que demuestra que su capacidad para innovar y golpear con fuerza sigue intacta.


Gildaa: Gildaa

El álbum debut de la franco-brasileña Gildaa no ha pasado desapercibido. Una fusión de chanson francesa, funk, jazz y R&B en el que se entre mezclan canciones en francés, inglés y portugués. A veces tradicional, a veces más vanguardista, sus canciones más electrónicas recuerdan a una joven Bjork, como se puede corroborar en «Utopiste» o «Perséphone».


Gladie: No Need To Be Lonely

No puede haber primavera sin su gran disco de power pop. En este caso, Augusta Koch (Cayetana) como líder y Jeff Rosenstock (icono) como productor nos dan un álbum apretadísimo, en el que en 38 minutos no paran de pasar cosas y todas ellas son emocionantes. El trabajo transita mayoritariamente por un indie rock que alterna entre el susurro y la explosión eufórica de guitarras, con una temática y unas letras por encima de la media habitual que tratan temas como las ansiedades modernas, la conexión humana, la sobriedad y la madurez. Destacaría algunas canciones canciones, pero serían todas las del tracklist. Creo que me lo voy a poner otra vez.


Mandy, Indiana: URGH

El cuarteto franco-mancuniano entrega un segundo álbum difícil de clasificar. Arty, ruidoso y, sobre todo, desafiante en sus escuchas. Una colección de canciones con los cimientos ancladose en el post-punk, la música rave, el dance-rock o, incluso, el free jazz, pero donde el peso de la capa industrial y noise deforma las estructuras convencionales. Un trabajo brusco y violento que recompensa al oyente, si sale vivo, con una experiencia única.


Mitski: Nothing’s About to Happen to Me

Tanto en el vals country “In A Lake” que abre el álbum, como en el indie-rock de pulso firme marca de la casa en “Where Is My Phone?” o en los medios tiempos como “Instead of Here”, la balsámica voz de Mitski brilla acompañada de instrumentaciones delicadas, dando suficiente espacio a las canciones para respirar por sí solas. Un disco ideal para dar la bienvenida a la primavera.


Neurosis: An Undying Love for a Burning World

La sorpresa del año. Como si de una máquina de los deseos del post-metal existiese, este álbum parece haber sido manifestado por la voluntad colectiva de los seguidores de Neurosis e Isis, otorgando a Neurosis el cierre digno que sus últimos trabajos y la infame historia de Scott Kelly le habían arrebatado, a la vez que rescata el espíritu de una banda como Isis, que se disolvió sintiendo que ya no tenía más que ofrecer pero dejando un gran vacío en los fans de la escena. En este 2026, la incorporación de Aaron Turner a Neurosis no es solo un regreso inesperado que se materializó sin anuncios previos, sino una chispa de esperanza que rejuvenece a una formación que parecía haber perdido el rumbo tras discos menos inspirados como Honor Found in Decayo Fires Within Fires. La presencia de Turner no es meramente testimonial, sino que se integra totalmente en el sonido inconfundible del grupo, aportando riffs y melodías que evocan lo mejor de Celestialu Oceanic y devolviéndoles una vitalidad que no mostraban desde clásicos como A Sun That Never Setso Times of Grace. Con el regreso de las feroces voces de Dave Edwardson y un Steve Von Till en su mejor momento, el disco se percibe como una experiencia espiritual y una limpieza emocional tras años de adversidad, consolidándose como un nuevo pilar en su discografía que marca un antes y un después definitivo en la historia del género.


Surfbort: Reality Star

La banda de Brooklyn liderada por Dani Miller ha lanzado su tercer largo este 2026. Fieles a su pop-punk desenfadado, Reality Star representa su versión más sucia y fiestera, como se puede observar en «Hot Chicks Cold Beer» o «Peaches and Cream», pero sin dejar de lado su lado más reivindicativo como se observa en «Rebel» o en «Notorious Brat». 14 canciones que pasan a toda velocidad en solo 30 minutos.