Acercarse a un nuevo lanzamiento de Elder siempre despierta cierta inquietud. No por dudas sobre su calidad, sino por el vértigo de no saber qué dirección tomará una banda en constante mutación. En la última década, su viaje desde el doom/stoner monolítico hacia el rock progresivo, la psicodelia y el space rock ha sido fascinante. Desde Reflections of a Floating World (2017), cada disco ha sido una perspectiva diferente de una misma tormenta. Por eso, su séptimo larga duración, Through Zero, sorprende de la mejor manera, ya que es su álbum más completo, maduro y aglutinador hasta la fecha.
Sin reinventar la rueda tras Innate Passage (2022), la banda ha ido puliendo sus herramientas para lograr un impacto mayor, con el don de hacer que canciones de diez minutos fluyan con tal dinamismo que parecen durar la mitad. Through Zero domina este arte, difuminando las fronteras entre lo metálico, lo progresivo y lo electrónico en una colisión que evoca a Hawkwind, Yes y Kyuss.
El viaje arranca con «Sigil to Ruin», que recupera la pesadez crujiente de sus primeros años pero envuelta en atmósferas espaciales. Este balance se consolida en «Capture & Release» y «Strata», donde la mentalidad del «gran riff» se establece de manera imponente. Sin embargo, la gran sorpresa radica en los sintetizadores, que suenan exuberantes y psicodélicos, como si la banda hubiese dejado de pedir disculpas por sus influencias de Yes.
Este crecimiento instrumental corre en paralelo con la madurez vocal de Nick DiSalvo. Su transición del tono rasgado de sus inicios hacia un registro más limpio sufrió ciertos dolores de crecimiento en el pasado, donde la voz a veces perdía fuerza frente al muro de sonido. En Through Zero, DiSalvo canta con mucha más confianza en los espacios generados entre las partes instrumentales, las cuales son las verdaderas protagonistas de la función.
Hacia la recta final, el álbum toma la valiente decisión de pivotar hacia terrenos más íntimos y exploratorios, rescatando la calidez que ya ensayaron en The Gold & Silver Sessions. En lugar de una epopeya grandilocuente de manual, la maravillosa «Sight Unseen» ofrece una construcción metódica que coquetea con el post-rock y el krautrock. El broche de oro lo pone «Blighted Age», un tema corto guiado por guitarras acústicas y texturas ligeras que canalizan la psicodelia clásica. Que un viaje tan masivo cierre con tanta vulnerabilidad es simplemente perfecto.
Al final, todos los temores resultan infundados. Through Zero logra algo portentoso y no tan habitual en su género, que es hacernos sentir que, detrás de una muralla de sonido innegablemente grandiosa y técnica, hay corazones humanos comunicando emociones reales. Al unificar todas sus eras en un solo cuerpo, Elder ha superado cualquier expectativa y demuestra que, siete álbumes después, sigue siendo una banda capaz de dejarnos boquiabiertos.
