¿Es necesaria la voz para llegar al mainstream?

El reciente lanzamiento del segundo álbum de Angine de Poitrine (Vol.II, 2026, autoeditado) está generando un creciente hype inusual para una banda en la que, sin ser 100% instrumental, la voz no es precisamente protagonista en sus temas.

Es por ello que nos preguntamos ¿es necesaria la voz para llegar al mainstream?

Pero ¿qué es el mainstream?

Algunos habréis pensado al leer el titular: «Ey, ¿has oído hablar de la música electrónica?»; y no os falta razón, ya que en la actualidad multitudes se agolpan en festivales o clubes donde no se escucha ni una sola voz en horas.

Otros estaréis pensando que quizá es algo muy acotado a nuestra época, puesto que la mayoría de obras de Beethoven, Chopin o Vivaldi son puramente instrumentales, teniendo una importancia fundamental en la cultura musical.

Pero ¿son géneros y obras realmente mainstream? Pues como en toda definición, siempre habrá áreas grises y subjetivas. En lo que refiere a la música electrónica, grandes tótems como Jeff Mills y Richie Hawtin son esencialmente instrumentales pero si paramos a una persona aleatoria por la calle, reconocerá mucho antes cualquier canción de Avicii, Calvin Harris o David Guetta.

Respecto a la música clásica, el contraargumento puede ser que nunca ha sido realmente mainstream, ya que siempre ha estado asociada a las élites del momento y, no solo eso, sino que un gran parte del éxito de ciertos autores clave se debe a la ópera o la música sacra (Bach, Mozart o Verdi). Por cierto, estos mismos argumentos pueden utilizarse para el jazz.

Dicho esto, ¿ha llegado alguna formación instrumental al mainstream?

Históricamente, el conjunto instrumental que es considerado más mainstream es The Shadows, muy populares en los años 60, incluso por encima de muchos grupos con cantante, pero muy alejados del verdadero mainstream, sobre todo si tenemos en cuenta la difícil competencia vista a día de hoy de Beatles, Rolling Stones, Elvis, Beach Boys, Dylan o The Supremes. Casi nada.

Si nos acercamos a la actualidad, es imposible no destacar a Explosions in the Sky. La veterana formación de Austin es seguramente el techo actual en cuanto a bandas instrumentales se refiere. Su precisión técnica, sus espaciales arpegios de guitarra y su épica hacen de ellos una banda imprescindible dentro del género.

La banda madrileña Toundra destaca también dentro de la categoría instrumental. Desde su primer disco homónimo en 2008, la banda ha ido lanzando nuevos álbumes siempre con excelentes resultados y críticas. Su estilo post-rock/post-metal ha calado en el circuito alternativo, realizando giras por Europa y tocando en grandes festivales como Primavera Sound o Resurrection Fest.

El audiovisual como vía de escape

Tanto Explosions in the Sky como Toundra se han adentrado con colaboraciones en el mundo del cine.

La banda texana tiene en Friday Night Lights (tanto la película como la serie) uno de los mejores escaparates para su música, pero no el único, ya que ha participado en otras películas como Lone Survivor (protagonizada por Mark Wahlberg) o, más recientemente, en la miniserie American Primeval, donde se narran los salvajes episodios ocurridos en el estado de Utah en el siglo XIX (por cierto, todo obras relacionadas con el director/creador Peter Berg; parece que le gusta la banda).

En el caso de Toundra, en 2020 lanzaron Das Cabinet des Dr. Caligari, un encargo para una proyección especial de la película en los cines Capitol de Madrid que convirtieron en LP. La banda también ha mostrado su interés en poder crear más bandas sonoras en diversas ocasiones.

Caso destacado en este ámbito es también Mogwai. Si bien es cierto que no son un grupo puramente instrumental, sí es el epicentro de sus creaciones. Su creatividad fue también llevada al audiovisual en películas como The Fountain (dirigida por Darren Aronofsky) o prestigiosas series como la francesa Les Revenants y la italiana ZeroZeroZero (basada en el libro homónimo de Roberto Saviano).

Parece que estos espacios de intersección entre dos disciplinas artísticas como música y el audiovisual pueden ser una buena manera de evolucionar para estas bandas, algo de lo que Trent Reznor puede dar fe, no por el lado de dar a conocer Nine Inch Nails, pero sí de cambiar de registro y trabajar en proyectos paralelos creativamente estimulantes como colaborar con David Fincher en The Social Network, Gone Girl o Mank, o con (otra vez) Peter Berg en Patriots Day.

Coda: ¿es necesaria la voz para llegar al mainstream?

La respuesta no parece ser otra que, al menos hasta ahora, la voz ha sido 100% imprescindible para ello. De todos modos, es una pregunta poco relevante (perdón por el autofustigamiento final), puesto que infinidad de bandas disfrutan de una larga y fructuosa carrera sin necesidad de llegar a ese pico de popularidad.

¿Puede Angine de Poitrine derribar ese muro por primera vez? No lo creo, pero que al menos su atrevimiento nos pille disfrutándolo.