Sturgill Simpson es un bucanero de la Americana. Este disco, su noveno desde 2013, es su segundo bajo su nuevo alias: Johnny Blues Skies; ahora acompañado oficialmente ya desde los créditos por los Dark Clouds.
Nuestro Johnny aspira alto, ya desde el primer corte desea que América folle de nuevo («Make America Fuck Again«), una declaración hedonista y juguetona que se manifiesta a lo largo del álbum.
Nos encontramos con una propuesta con gran protagonismo de unos bajos funkys, un sentimiento groovy y una buscada emoción disco de los 70 que es capaz de conjugar con la impronta personal a las que nos tenía habituado. ¿Quién dijo que no se podía combinar una bola plateada disco con el slide?
Pero no todo va a ser follar, en medio de esa declaración de intenciones pronto se nos recuerda que es capaz de arrastrarnos con un blues sucio y rápido a lo alto de una colina y gritar por necesidad («Excited Delirium»); porque este disco grita (no lo hace de la forma habitual) del mismo modo que lo haría un disco-protesta, simplemente nos conduce por una ruta menos transitada.
«Don’t let go» es un buen ejemplo de la sensibilidad y el manejo de la narrativa de sus canciones: emotiva, sentida y con unos riffs que acentúan el viaje.
Merece la pena mencionar «Situation» la canción más disco del álbum, una que con sus 5 minutos entra en un bucle del que es imposible no moverse y chasquear los dedos.
Mención aparte los vientos que se escuchan en el álbum, como en «Venus«, lo que hace difícil encuadrar este LP en un único estilo enquilosado. Desde aquí proponemos el (esperamos) ínclito: Americana outlaw lasciva. (Ain’t that a bitch!)
Simpson, o Blue Skies (es difícil saber quién tiene el control ahora), ya nos avisó en su epopeya anime-progresiva Sound & Fury (2019): «make art, not friends«. Parece empeñado en desentrañar el cancionero americano y desde el corazón de la bestia mostrarnos todas las variables, estilos y adendas. Le estamos esperando.
