Joyce Manor: I Used To Go To This Bar – Álbum de la semana A26/S6

“Suena Joyce Manor en mi habitación. Como si eso fuera a ayudarnos”, decían los grandes Nogato. No es solo un guiño generacional; es una forma de expresar de manera concisa la esencia de la banda, tan comprimida como la duración de sus temas y discos, encerrados en esas pequeñas habitaciones y en ese clavo ardiendo al que agarrarse tras quince años de carrera. Con su nueva entrega, Barry Johnson y los suyos nos demuestran que se puede envejecer sin perder la capacidad de sintetizar el alto drama emo/pop/punk en menos de dos minutos. Bajo la batuta de Brett Gurewitz (capo de Epitaph), el grupo despacha nueve cortes en un suspiro de 20 minutos, manteniendo la brevedad que ya es costumbre en su discografía.

Una vez más, Johnson, Knobbe y Ebert logran conjurar ganchos que se instalan en el cerebro como parásitos. El arranque con “I Know Where Mark Chen Lives” es una bofetada de pop-punk radiante, pero es en los matices donde el disco gana peso. “Falling into it” se mueve en terrenos Weezer sin disimulo. Sorprenden con ese toque jangle de “All My Friends Are So Depressed”, una canción que utiliza un estribillo galopante para camuflar una letra desoladora que bien podrían firmar The Smiths o Belle & Sebastian.

El rumbo tomado en su anterior disco, 40 Oz. to Fresno (2022), donde mandaba el contraste entre melodías energéticas y partes introspectivas, es la clave: aquí ya no aparecen los Joyce Manor desbocados de sus obras magnas Joyce Manor (2011) o Never Hungover Again (2014) y en algún momento, la producción tan limpia lastra a canciones menos inspiradas (“After all you put me through” es terrible).

La maestría de este esperado álbum reside en que, de nuevo, condensan —como en sus portadas de fotos de colegas— una propuesta donde bajan revoluciones a cambio de mayor identidad en cada viñeta. Canciones como “Well, Whatever It Was” son el ejemplo perfecto de cómo no podemos dejarnos engañar pensando que han suavizado su estilo, cuando en realidad, solamente lo han puesto de gala.