En los últimos años estamos presenciando una renovación del folk en el noroeste peninsular, un movimiento impulsado por proyectos tan consolidados como Rodrigo Cuevas en Asturias o Baiuca en Galicia. La escena parece seguir creciendo, al igual que el número de exponentes de este neofolk, con otras irrupciones destacadas como las de los gallegos Ortiga o Mondra.
En el resto de Europa encontramos también proyectos con una sensibilidad similar. Es ahí donde el colectivo artístico palermitano Lero Lero entra en la ecuación, presentando en este 2026 su cuidado disco debut homónimo.
Lero Lero recuerda a esa efervescencia galaicoasturiana, fusionando melodías antiguas (como canciones de protesta, nanas o cantos pastorales de la música tradicional de Sicilia) con bases electrónicas. Para lograrlo, se sirven de instrumentos autóctonos como el marranzano o las guitarras palermitanas, interpretando todas sus canciones exclusivamente en siciliano.
El álbum abre con «Com’haiu a fari» a modo de introducción, para desembocar pronto en «Franculina», una pista de cadencia vertiginosa y sonoridad rotunda que encajaría con la misma naturalidad en un concierto de rock que en un club de electrónica.
Sobresale también «Salinai», una pieza de profunda carga sentimental donde la voz de Alessio Bondì brilla con luz propia, así como «Aieri ci passava», la cual, gracias a su compás cíclico y repetitivo, genera una atmósfera de trance que evoca el espíritu de una rave.
Lero Lero nació con el propósito de devolver a la comunidad un patrimonio que había permanecido suspendido en el tiempo. Sin duda, este primer trabajo de estudio ha conseguido con creces su cometido: reavivar la llama de la tradición oral siciliana.
