Megadeth, El Último Baile

New York. 11 de abril de 1983. David Scott Mustaine dormía plácidamente cuando los que consideraba hasta aquel día como sus tres mejores amigos entraron en su habitación a despertarle.

– ¡¡¡Hey Dave!!! ¡¡Dave!! ¡Despierta!

– ¿Qué pasa?

– Tío, lo siento, pero estás fuera.

– ¿Cómo? ¿¿De qué??

– De la banda. Te hemos pagado un billete de vuelta en bus a Los Ángeles.

dave mustaine james hetfield web 1

Dave Mustaine, 21 años, pelirrojo, alcohólico, a veces violento y sin ningún oficio ni beneficio más allá de trapichear con maría, acababa de ser expulsado de una banda que ni siquiera había grabado su primer disco, pero que en el futuro sería la banda americana más exitosa entre 1986 y la actualidad: Metallica.

Nadie podría imaginarse que aquel chaval, que había empezado a diseñar su venganza en aquel viaje de casi 50 horas entre New York y Los Angeles, sería capaz tras tremendo palo de armar un proyecto que a día de hoy se estima ha facturado unos 50 millones de discos: Megadeth.

14 de agosto de 2026. Tras 15 ingresos en rehabilitación, una conversión al catolicismo, un cáncer de garganta, 22 cambios en la formación de su banda y 16 álbumes de estudio, el bueno de Dave nos comunica que ya está. Que se acabó. Que la artritis va a más y que es cuestión de tiempo que no ya pueda tocar metal pero que nos va a dejar un último LP de despedida… Y ya está aquí.

EL TÍTULO

El último LP de Megadeth se llama “Megadeth”.  Y en mi opinión es un título acertado porque tras varias escuchas la impresión que me queda es que este trabajo es un homenaje a sí mismo, a sus diferentes épocas… Lo explico a continuación.

LAS CANCIONES

Casi todas las canciones de este álbum recuerdan a otras épocas de Megadeth ya pasadas. Sería fácil tirar de primera impresión y decir que en este LP Mustaine se repite y vive de rentas. Pero dado el contexto (trabajo de despedida, título homónimo, etc.) creo que mi pelirrojo favorito lo había planeado todo a conciencia. Tengo la sensación de que, con “Megadeth”, el bueno de David propone despedirse dándonos lo que nos sugiere el título…más Megadeth de toda la vida…el del 90, el del 92, el de 2002… Es decir, hacer un repaso a su trayectoria, pero a través de nuevas canciones.  

El disco abre con “Tipping Point” que no deja de ser furioso y rápido trash metal clásico de toda la vida, del que Mustaine había abandonado entre 1992 y 2007 pero había recuperado para sus últimos trabajos. Un corte donde ya nos avisa de que se encuentra en un punto de inflexión en su vida y parece que lo que antes le cabreaba ya le da igual.  

Lo siguiente que nos encontramos es “I Don‘t Care”, típico tema punkarra como los que nos que nos dejaba caer de vez en cuando en la primera mitad de los 90.

Seguimos con “Hey Lord!”, canción con aires a la época “The Word Needs a Hero” y cuyo estribillo a mí me recuerda a “Symphony Of Destruction”.

El inicio de “Let there be Shred” recuerda mucho a «Last Rites/Loved to Death«, primer tema de su primer disco “KIlling is my Bussines…” de 1985 y es uno de los pocos guiños del disco a su período pre 1990.

Volvemos otra vez a la época “The World Needs a Hero” (maravilloso álbum del que nadie recuerda…) con “Puppet Parade”, canción de temática política con estribillo popi típico de los Megadeth noventeros. Con este tema se me viene a la cabeza la palabra “autoplagio” ya que es muy muy muy similar a su clásico “Almost Honest” pero como estamos de despedida no nos vamos a enfadar… Además, a mí el tema me mola. 

Si me dicen que “Another Bad Day” es un descarte del período 1994 – 2002 me lo trago porque es el habitual tema comercial de Megadeth desde que se convirtieron en mainstream en 1992.

Todo lo contrario es “Made to Kill” que es de los pocos trazos pre 1992 del disco y que en parte también sigue la línea de varios de sus últimos trabajos.

Y hasta aquí todo ok. El problema viene con los dos siguientes temas: “Obey the Call” y “I Am War” a día de hoy no me dicen mucho y dan la sensación de ser un poco de lo de siempre porque sí.

La suerte es que todo se arregla con “The Last Note”, una buena canción para cerrar el disco en la cual Mustaine se nos despide.

A modo de bonus se incluye una buena y respetuosa versión de “Ride the Lighting” de Metallica. Todo un atrevimiento ya que, en mi opinión, no hay ni habrá nunca versión posible que se acerque mínimamente ni siquiera a igualar a la original. Pero se respeta que Mustaine lo haya hecho como forma simbólica de cerrar un ciclo, de volver al punto justo anterior a donde su vida empezó a descarrilar.

CONCLUSIÓN

“Megadeth” es un buen álbum. Muy digno. No lo recordarás al nivel de cualquiera de los de la formación mítica (Mustaine, Friedman, Ellefson y Menza), pero está muy por encima de, por ejemplo, “Supercollider”, y seguramente “Risk” (aunque a mí me encanta “Risk”… pero como todos lo odiáis…). Además ¿alguien me puede decir de alguna banda que a partir del 15º álbum de estudio se curre uno que esté entre sus tres mejores trabajos? Pues eso.

Juega en su contra el no haber una coherencia musical concreta a lo largo del disco por lo que puede parecer un mezcladillo de temas que no tienen mucho que ver unos con otros. Pero para éste que escribe ese defecto se convierte en virtud porque, como buen “freekyheavymetalerohater” que soy, en este LP encuentro lo que quiero, un poco de todos los palos que tocó durante su carrera y que me gustan de Megadeth. Y máxime cuando es su último disco. Si te vas a ir no me vengas con experimentos.

Otro guiño al pasado a tener en cuenta es la duración del álbum. 11 canciones en 47 minutos. Rollo “Old School”. Como los LPs de antes. Y se agradece. Igual que el sonido. Este disco a mi no me cansa al oído y suena muy muy bien para cómo suenan los discos hoy en día. En especial la batería. Desde mediados de los 2000, en lo que al mundo del metal y rock se refiere, la mayoría de álbumes suenan falsos, hipercomprimidos y con baterías que suenan a todo menos a baterías. Y a eso súmale la famosa “Loudness War”.

En cuanto a la formación tengo que decir que anonadado me hayo con el trabajo de guitarras que se ha currado el nuevo guitarrista Teemu Mäntysaari, que hace que a veces me parezca oír al fantasma de Marty Friedman merodeando por ahí; y tengo que destacar lo mucho que me gusta Dirk Verbeuren, el cual me sigue pareciendo el segundo mejor batería en cuanto a gusto que ha tenido Megadeth tras Nick Menza. James LoMenzo los acompaña a las cuatro cuerdas.

CODA

La historia se termina cuando tenía que terminar. Megadeth tuvo éxito gracias al resentimiento, rencor y ganas de venganza de Dave Mustaine hacia Lars Ulrich y James Hetfield de Metallica. Sin esa fuerza provocada por el odio de una herida de 40 años sin cerrar no existiría el Megadeth de ventas multiplatino.

Y esa herida se acaba de curar por lo que ya no hay motivo para seguir.

Como dijo Ayrton Senna de Alain Prost “No era lo mismo sin él”.