Nuevo álbum del trío catalán, el séptimo en sus 20 años de carrera y el cuarto desde su exitoso paso al castellano en Un Sentimiento Importante (2017), trabajo que acotó las dos vidas del grupo. Un disco breve, 10 canciones en 33 minutos, donde equilibran su cara más urgente y punk con el pop de tintes casi clásicos.
El comienzo arrollador del álbum, que se corresponde con la cara A del vinilo, incide en su versión más acelerada y su capacidad para crear himnos con naturalidad. Cinco canciones —los tres cortes que sirvieron de anticipo más «Un Golpe» y «Cristales» — para continuar explotando la fórmula de garage y surf-rock que dominan como nadie en el país. Una energía cruda y directa que los emparenta con referentes internacionales como Black Lips, Thee Oh Sees o Crystal Stilts.
En la cara B, tiempo para tomar aire. Yago, Arnau y Pol se ponen ese traje de Los Brincos siglo XXI que tan bien les sienta y exploran su faceta pop. Maestros de la euforia melancólica, siguen aprovechando esa virtud suya de hablar de amor con una falta de vergüenza casi cómica y sin miedo a las grandes palabras (“Una canción de amor”). Y, sobre todo, valiéndose de ese idiolecto propio y anacrónico que inunda sus letras, patrimonio común de la banda y sus seguidores.
A alguien le leí (perdón por no acreditar) que el mundo se divide en dos bandos: los que son fans de Mujeres y los que nunca han ido a uno de sus conciertos. Pronto comenzarán la gira de presentación por España, así que escojan su bando y vayan haciendo cardio (y caladas) para sobrevivir al concierto.
