Reyes por un día: Las bandas que rozaron el trono (Vol. 2)

En la primera entrega de Reyes por un día repasamos la historia de aquellas bandas que, durante un breve instante, parecieron destinadas a convertirse en los grandes nombres de su generación con grupos como Elastica, Therapy? o The Beta Band, que llegaron a rozar el trono, pero nunca terminaron de ocuparlo. Bandas que no necesariamente fracasaron (muchas construyeron carreras sólidas y dejaron discos reivindicables), pero cuyo momento de gloria quedó muy lejos de las expectativas que habían generado. En esta segunda entrega seguimos buscando a esos artistas que, por talento, hype, contexto o simplemente mala suerte, parecían tener el futuro en sus manos. Y, como suele ocurrir con el futuro, acabó tomando otro camino.

Sneaker Pimps – Becoming X (1996)

Tras la explosión de la escena de Bristol y el trip-hop, Sneaker Pimps parecían destinados a incluirse en el pack. Su debut, Becoming X (1996), mezclaba trip hop, pop y electrónica con elegancia, mientras canciones como 6 Underground aparecían en radios, bandas sonoras y televisión, convirtiéndose en un himno subterráneo de la época.

Sin embargo, cuando todo parecía dispuesto para consolidar aquel éxito, la banda tomó una decisión inesperada al prescindir de Kelli Ali, la voz que había definido su sonido y buena parte de su personalidad. Los discos posteriores apostaron por un enfoque más experimental y oscuro, interesante desde el punto de vista artístico, pero mucho menos amable para el gran público.

Sneaker Pimps nunca lo dejaron, pero el grupo que el mundo había conocido con Becoming X desapareció tan rápido como había llegado. Una carrera marcada por una decisión tan valiente como arriesgada, que terminó alejándolos del lugar privilegiado al que parecían destinados.

Gomez – Bring it on (1998)

Un caso claro de cómo la prensa y la crítica pueden ponerte en lo alto, pero «la gente» no. Su primer álbum, Bring It On (1998), sorprendió por su original mezcla de rock, blues, folk y psicodelia, una propuesta que les valió el prestigioso Mercury Prize (chupito) y los situó de inmediato entre las grandes esperanzas tras la resaca post brit-pop.

Sin embargo, aquel reconocimiento nunca se tradujo en un éxito masivo. Aunque publicaron varios discos de notable calidad y construyeron una carrera larga y coherente, Gomez fueron perdiendo presencia mediática a medida que cambiaban las tendencias y aparecían nuevos nombres en el panorama de las islas.

Un caso más de que el beneplácito de los premios y el bombo de la prensa pueden no aegurarte un lugar en la pole position.

Cold — 13 Ways to Bleed on Stage (2000)

Si sumamos todos ingredientes, Cold parecían tener todo para convertirse en uno de los grandes nombres del rock alternativo estadounidense. Con 13 Ways to Bleed on Stage (2000) y Year of the Spider (2003), la banda de Jacksonville encontró un equilibrio entre la contundencia del post-grunge y una sensibilidad melódica que les permitió sonar tanto en la radio como en las giras junto a algunos de los grupos más importantes del momento.

Sin embargo, mientras contemporáneos que se convertirían en figuras del dad rock como Staind, Breaking Benjamin o Three Days Grace , Cold nunca consiguió dar ese último salto de popularidad. Los cambios de formación, los problemas con la industria y un panorama musical cada vez más saturado fueron apagando el impulso de una banda que parecía destinada a cotas mucho más altas.

Aunque mantuvieron una base de seguidores muy fiel y una discografía notablemente consistente, Cold acabaron convirtiéndose en uno de esos nombres que muchos recuerdan con cariño, pero que nunca llegaron a ocupar el lugar privilegiado que parecía esperarles a comienzos de los 2000.

…And You Will Know Us by the Trail of Dead — Source Tags and Codes (2002)

A comienzos de los 2000, la prensa entró en delirio colectivo por sacar a salvadores del rock, y …And You Will Know Us by the Trail of Dead y su propuesta eran ideales para ello. Con Source Tags & Codes (2002), el grupo texano firmó uno de los discos más celebrados de la década, mientras sus explosivos directos y su ambición artística alimentaban la sensación de que estaban llamados a convertirse en los nuevos Sonic Youth.

Sin embargo, el salto definitivo nunca llegó. Aunque discos posteriores como Worlds Apart mantuvieron un nivel notable, la atención de la crítica y del público fue fatigándose. Lo que parecía el inicio de una carrera destinada a ocupar la primera línea del rock terminó convirtiéndose en una trayectoria respetada, pero cada vez más alejada del foco mediático.

Trail of Dead nunca dejaron de ser una banda relevante dentro del rock alternativo, pero tampoco alcanzaron el lugar que muchos les habían reservado. Su historia demuestra que incluso el respaldo casi unánime de la crítica y un disco considerado una obra maestra no siempre bastan para convertir a una banda en un fenómeno generacional.

The Thrills — So Much For The City (2003)

En 2003, The Thrills eran una de las grandes sensaciones del verano, pese a haber nacido en Dublín. Su debut, So Much for the City, conquistó a la crítica con una colección de canciones luminosas que evocaban la costa oeste estadounidense, mientras temas como Big Sur o One Horse Town sonaban con frecuencia.

Durante un tiempo dio la sensación de que el quinteto irlandés estaba destinado a liderar una nueva ola de pop sofisticado y despreocupado tirando al lado más Beach Boys de la vida. Sin embargo, el encanto de aquel primer álbum resultó difícil de prolongar. Sus siguientes trabajos pasaron mucho más desapercibidos y el cambio de tendencias terminó relegándolos a un segundo plano.

Aunque dejaron algunas de las mejores canciones de aquel breve auge del indie melódico de principios de siglo, The Thrills nunca volvieron a recuperar el impulso de sus primeros años. Su historia es la de una banda cuyo momento pasó casi tan rápido como una brisa de verano.

CSS — Cansei de Ser Sexy (2005)

A mediados de los 2000, pocas bandas representaban mejor el espíritu flúor del indie que CSS (Cansei de Ser Sexy). Llegadas desde São Paulo, conquistaron festivales, revistas y blogs musicales con una explosiva mezcla de electrónica, punk y pop bailable que convirtió canciones como Let’s Make Love and Listen to Death From Above o Alala en himnos coyunturales de la época. Durante un tiempo, eran la cara de la nueva ola de indie-dance que dominaba las pistas de medio mundo.

Sin embargo, aquella explosión fue tan intensa como breve. Aunque continuaron publicando discos y mantuvieron una sólida reputación dentro del circuito independiente, nunca volvieron a generar el entusiasmo de sus primeros años. El cambio de tendencias y el rápido declive de aquella escena terminaron por relegarlas a un segundo plano.

CSS fueron uno de los grandes fenómenos de la era MySpace, una banda que durante un instante pareció estar en todas partes y que, casi con la misma rapidez, desapareció del centro de la conversación.