Ryan Bingham & The Texas Gentlemen: They Call Us The Lucky Ones – Álbum de la semana A26/S40

Vaquero de rodeo, actor, compositor, propietario de una marca de bourbon y surfista ocasional. No sabemos si son credenciales suficientes para presentar a Ryan Bingham, pero desde luego añaden enjundia a una biografía musical envidiable.

Bingham es una de las figuras más destacadas de la americana contemporánea y la música de raíces. Desde su debut con Mescalito (2007), ha desarrollado una sólida carrera y un repertorio poderoso que le han situado como una de las grandes figuras masculinas del country, quizás disputando el podio con Sturgill Simpson. Un despegue que tuvo un importante punto de inflexión con el Óscar a la mejor canción original por «The Weary Kind», incluida en la película Crazy Heart (2009).

Este disco, con una nueva banda de acompañamiento, The Texas Gentlemen, aparece siete años después de su último largo, el extraordinario American Love Song (2019). Esta demora en completar un LP se debe, en gran parte, a su participación en la serie Yellowstone, que, como él mismo llegó a comentar, suponía un gran desgaste físico y mental, aunque también ayudó a que llegase a un público más amplio. Era habitual que su personaje en la serie cantase las canciones de su intérprete, guitarra en mano.

Liberado ya de la presión televisiva, la voz aguardentosa de Bingham se muestra sublime, capaz de emocionarnos desde el inicio del disco con una oda a la vida del músico en directo y sus tribulaciones.

Un disco compacto y completo; sensible por momentos, hasta hacernos pensar que nadie puede hacer sombra a su autor a la hora de transmitir sensibilidad y abordar sus difíciles ejercicios («Twist the Knife» o el broche de oro que es «I’m a Goin’ Nowhere»); juguetón en otros tantos («I Got a Feelin’» o «Let the Big Dog Eat», por ejemplo); y recorrido por canciones-río que contienen vidas, personajes lidiando con miserias y promesas («Cocaine Charlie»). Un disco que, además, quizás nos responde a la eterna pregunta de en qué consiste ese género (¿forma de vida también?) atrapalotodo que es la americana: «’Cause we are Americana / We do whatever we wanna».

Escuchar un disco de Ryan Bingham se siente como una homilía fronteriza, bajo una bóveda de estrellas y a la lumbre de un fuego de necesidades y esperanzas: «What’s the relevance if you can’t get no love».

Realmente, nosotros somos los afortunados de que siga contándonos historias que, de algún modo, conocemos, pero que necesitamos que el vaquero de los ojos tristes nos recuerde.