Shoegaze por todas partes

En los últimos años estamos viviendo el resurgimiento del shoegaze, un género con tres décadas de historia pero que no contaba con un gran número de bandas que encajaran realmente en el género. ¿Por qué está el shoegaze tan en boga? ¿Estamos en su era de oro?

Empecemos por el principio.

Pero, ¿qué es el shoegaze?

El shoegaze se distingue por el uso de guitarras expansivas, ruidosas pero profundamente melódicas, saturadas de efectos que crean texturas espaciales. En este escenario, las voces suelen aparecer suspendidas, susurradas, fundiéndose en la mezcla como un instrumento más que narra historias de melancolía y abstracción.

Podríamos decir que esta sonoridad es al espacio lo que el álbum Ágætis byrjun de Sigur Rós es al mar; una comparación sinestésica, pero que espero ayude a ilustrar la definición.

El término shoegaze nació como una etiqueta casi burlona de la prensa británica a finales de los 80. Al observar a los músicos con la mirada clavada en sus pedales de efectos durante los directos, los críticos empezaron a hablar de shoegazing (mirar fijamente a los zapatos). Lo que comenzó como una mofa terminó bautizando a un nuevo movimiento del rock alternativo.

Orígenes y primeras bandas

Si buscamos la piedra inicial de este sonido, el consenso suele llevar a Loveless (1991) de My Bloody Valentine. No obstante, se suele señalar a Psychocandy (1985), de The Jesus and Mary Chain, como un precursor esencial.

A diferencia de la rabia heredada del punk de estos últimos, el shoegaze canónico optó por despojar al ruido de su agresividad primaria, suavizando las aristas y volcándose hacia una introspección melancólica. Trabajos como Nowhere de Ride (1990) o Souvlaki de Slowdive (1993) marcaron el primer apogeo de la escena, pero el auge del britpop en su mercado local (Oasis y Blur aparecen como fuerzas imparables) y la explosión del grunge internacionalmente (ya sabéis, Seattle se come el mundo) hace que pierda presencia comercial y parezca destinado a quedarse en nicho.

¿Por qué resurge el shoegaze?

Si estás esperando una respuesta clara o un hito concreto, siento decepcionarte, no creo que exista. De todos modos, hay varias causas que pueden haber influenciado en ello.

En primer lugar, los álbumes iniciales se han convertido en obras de culto para las nuevas generaciones, incluyéndose en listas de bandas emblemáticas, discos esenciales o canciones imprescindibles.

Como consecuencia, este proceso puede haber también alimentado que algunas bandas que se habían separado a finales de los 90 como My Bloody Valentine, Slowdive, Ride o Lush volviesen entre 2007 y 2015.

Por otro lado, el surgimiento de lo que se ha denominado nu-gaze, con exponentes como Wisp, Ringo Deathstarr o A Place to Bury Strangers, ha hibridado la esencia original con matices que van desde el dream pop más etéreo hasta la pesadez del metal.

Pero quizá la razón de mayor peso sea la tecnología; hoy en día, la arquitectura de capas necesaria para estas producciones es mucho más accesible. Lo que antes requería estudios de alto presupuesto y una ingeniería compleja, hoy puede realizarse con pedales asequibles y software, democratizando su creación.

Shoegaze, shoegaze por todas partes

Debido a las razones anteriores, el género está más sano que nunca, apareciendo bandas que exploran nuevos territorios más cercanos al grunge y al metal.

Personalmente, la etapa inicial del género no me suscitó mayor interés, pero últimamente han aparecido nuevos proyectos que sí han hecho que me vuelva hacia el género:

  • Adiós Cometa: una de mis favoritas del género, la banda costarricense tiene un estilo muy definitorio de la escena. Por dónde empezar: “Transparente”.

  • she’s green: la banda de Minneapolis se caracteriza por mezclar shoegaze con dreampop, generando atmósferas más dulces pero potentes. Por dónde empezar: “graze”.

  • Shaki Tavi: el proyecto liderado por Leon Mosburg mezcla el shoegaze con guitarras más densas, generando una atmósfera más pesada pero melódica. Por dónde empezar: “Lip”.

  • Wednesday: ¿Es Wednesday una banda de shoegaze? No principalmente, pero sí se puede describir su segundo LP I Was Trying to Describe you to Someone como perteneciente al estilo. Por dónde empezar: “November”.

Coda: ¿estamos viviendo la época de oro del shoegaze?

El impacto de la ola original fue profundo, pero la creciente escena actual parece algo más que simple nostalgia. Además, como ya comentamos, la evolución tecnológica hace que el género sea más accesible a bandas que, quizá, no podrían habérselo permitido hace solamente 10 años.

Así que podemos concluir que, si no estamos ante su edad de oro, el shoegaze parece estar viviendo al menos su segunda juventud.