Hay un punto de partida en la historia de American Football que ya de por sí nos pone en territorio absurdo. Una banda con apenas dos años de vida, que edita un único disco en 1999 con poca repercusión y que se separó sin hacer mucho ruido, ha terminado por ocupar un lugar capital en el imaginario de varias generaciones, ya que no solamente han hecho de su debut un clásico, sino que han redefinido retroactivamente lo que entendemos por emo, por indie o incluso por nostalgia. En ese sentido, American Football son más importantes como percepción que como fenómeno musical, su relevancia está más allá de lo que hicieron, está en cómo ha sido escuchado después.
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