Sunny Day Real Estate: Querido Diario
Corría el año 1992 en Seattle. Mientras el mundo miraba hacia el epicentro del grunge, en los márgenes de la ciudad se cocía otro tipo de criatura, más compleja, frágil, técnica y sobre todo, introspectiva.
Corría el año 1992 en Seattle. Mientras el mundo miraba hacia el epicentro del grunge, en los márgenes de la ciudad se cocía otro tipo de criatura, más compleja, frágil, técnica y sobre todo, introspectiva.
El hambre y las ganas de comer se siente como un álbum de estudio cohesionado y feroz, una batalla campal de ocho temas donde ambas partes se alimentan de la misma rabia para entregar uno de los trabajos más redondos de la escena independiente latinoamericana en lo que va de año.
Su trayectoria es un camino que merece ser revisado (en formato serie teen) aprovechando el lanzamiento de su disco más reciente hasta la fecha, I Built You a Tower, para poner de relieve una época en la que parecía que nunca podían fallar.
Hay un punto de partida en la historia de American Football que ya de por sí nos pone en territorio absurdo. Una banda con apenas dos años de vida, que edita un único disco en 1999 con poca repercusión y que se separó sin hacer mucho ruido, ha terminado por ocupar un lugar capital en el imaginario de varias generaciones, ya que no solamente han hecho de su debut un clásico, sino que han redefinido retroactivamente lo que entendemos por emo, por indie o incluso por nostalgia. En ese sentido, American Football son más importantes como percepción que como fenómeno musical, su relevancia está más allá de lo que hicieron, está en cómo ha sido escuchado después.