Tigers Jaw: Lost On You – Álbum de la semana A26/S15

Una mañana de sábado, unos niños jugando en el parque, un cruasán mixto, un nuevo disco de Tigers Jaw… son algunas de las cosas sencillas que te pueden alegrar la primavera y hacer más llevadera la vida moderna. El conjunto de Scranton (sí, la de The Office) retorna tras cinco años de ausencia como si el lapso desde sus últimas referencias, I Won’t Care How You Remember Me (2021) y Spin (2017), no hubiese ocurrido.

Lo que tenemos aquí es una apuesta por la continuidad del sonido emo pop que dominaba sus últimas obras, pero con un enfoque en una producción más lustrosa y engalanada. Dejan atrás, totalmente, a aquella banda mucho más energética y alienada que en 2008 lideró el revival del emo con su disco homónimo.

Desde el inicio queda marcada la hoja de ruta del LP. Las voces de Ben Walsh y Brianna Collins juguetean, turnándose y entrelazándose en una suerte de indie rock con tendencias emo que busca, desde la introducción con «It’s OK» y «Primary Colors», un destino más adyacente a la melodía clásica y no tanto a la urgencia y nervio de sus inicios.

«Head is Like a Sinking Stone», que sirvió como adelanto, es de sus mejores canciones hasta la fecha: melancólica, pero con un estribillo eufórico y una parte vocal empastada a la perfección. Por otro lado, «Anxious Blade», «BREEZER» y «Roses + Thorns» sitúan a Brianna y a su teclado como el corazón del grupo. «Baptized on a Redwood Drive» nos devuelve a los tiempos de Charmer (2014), mientras que «Light Leaks Through» y «Lost on You» nos dan una pequeña dosis de electricidad antes de rematar el disco.

Un género musical con cuatro olas, tropecientos revivals y no sé cuántos advenimientos suele estar más que exprimido, y Tigers Jaw no podían seguir ahí por mera supervivencia. En su caso, el camino fue explorar y explotar los puntos fuertes que los hacían especiales. Eso los convirtió en el grupo que son hoy: una banda que se maneja con acierto notable en los códigos de un indie rock que hace tiempo se alejó del espíritu amateur de sus inicios y no tiene complejos en subir el nivel de azúcar si eso ayuda a crear discos tan redondos como este Lost on You.