Una de las alegrías tempranas de 2026 viene de la mano de este joven grupo de Manchester. En su segundo EP, folk-rock, americana e indie rock se dan de nuevo la mano en una mezcla de estilos que ellos mismos han bautizado como “britainicana”. Cinco canciones de armazón británico empapadas del influjo de bandas americanas como Big Thief, la referencia más inmediata por el parecido de la voz femenina del grupo, Aoife Anson-O’Connell, con el de Adrianne Lenker, la cantante del grupo afincado en Brooklyn.
El arranque del EP con “Strange Taxidermy” evoca el inicio de un road trip en una mañana de primavera, el sol aún pálido tras el letargo del invierno. Entre brumas, se despereza el tema con la voz de Aoife y unas desordenadas capas de cuerdas y guitarras. Con paciencia, los ganadores del Glastonbury’s Emerging Talent Competition 2025 van construyendo un crescendo interruptus de legado velvetiano, que sin llegar al clímax deja el terreno abonado para el siguiente tema.
En “Can’t see”, la banda pisa el acelerador y es la otra voz principal de la banda, Reuben Haycocks, quien nos canta que aún tenemos “so much country ‘till we get there” Un enérgico pop de guitarras jangly que inmediatamente los coloca al lado de referentes del género como Real State o Rolling Blackouts Coastal Fever.
Reuben y Aoife doblan voces con ternura en “Don’t Throw the Rocks”, lo que parece la más civilizada discusión de pareja jamás cantada. Los arranques de violencia eléctrica que hacen de contrapunto a la dulzura de la melodía nos revelan la verdadera naturaleza de la canción.
“The Wahs” es la canción más convencional pero también la más inmediata y pegadiza del trabajo. Desbocada energía juvenil a lomos de un sencillo riff de guitarra y unos coros herederos del college rock de cambios de siglo. Para cerrar el viaje, Westside Cowboy nos dejan de vuelta en casa con “In The Morning». Una preciosa y corta canción, la más folkie del disco, cálida como un abrazo de despedida y que nos invita a pensar ya en el siguiente viaje en su compañía.
